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25 de noviembre, 2020

Salud y felicidad: ¡cambia tus hábitos!

 

Queremos compartir contigo una serie de consejos para que vigiles tu alimentación, lleves una dieta sana y realices deporte.


El ejercicio regular y una conducta alimentaria adecuada pueden aportarte muchos beneficios, entre los que se incluyen una mayor energía, felicidad, salud e incluso una expectativa de vida más prolongada.


Toma nota de estas sencillas pautas. ¡Te ayudarán!


Entiende tu sistema inmunológico


El sistema inmunológico es el mecanismo de defensa natural del cuerpo para luchar frente a microorganismos patógenos (incluyendo virus y bacterias).
Se encuentra diseminado por todo el cuerpo, pero se concentra especialmente en las mucosas del sistema respiratorio e intestinal. ¡Entre el 70 % y el 80 % de nuestro sistema inmunitario se encuentra en el intestino! Así que, cuando está sano, solemos ser capaces de combatir las infecciones más rápido y mejor, y cuando no lo está, nuestro sistema inmunológico es más débil y menos capaz de combatirlas.


Una buena hidratación: ¡es la clave!


Cuando estamos deshidratados nuestros cuerpos no tienen suficiente líquido para funcionar bien. Además, la sensación de sed disminuye con la edad, así que las personas más mayores deben tener especial cuidado.


A nivel general, es recomendable ingerir entre 1.5 y 2 litros de agua al día. No obstante, esta cantidad se debe aumentar en verano o cuando se realice algún deporte. Dentro de esta recomendación se incluyen los líquidos que provienen de otras bebidas y de los alimentos, por ejemplo, infusiones, caldos y sopas.


También es importante que evitemos el alcohol y el consumo elevado de café.


Cuidado con el estrés…


Nuestro cuerpo reacciona ante el estrés liberando hormonas. Estas hormonas hacen que el cerebro esté más alerta, aumente nuestro pulso y los músculos se tensionen. Cuando el estrés se cronifica, el cuerpo se mantiene alerta incluso cuando no hay motivos para ello, y con el tiempo, esta situación puede acarrear problemas de salud como presión arterial, insuficiencia cardíaca, obesidad, ansiedad o problemas en la piel.


Es necesario que aprendamos a manejar nuestras emociones y nuestro tiempo, y busquemos momentos para poder parar y disfrutar de pequeñas experiencias que nos hagan felices.


Practica ejercicio físico con regularidad


El ejercicio hace que los anticuerpos y los glóbulos blancos del cuerpo circulen con mayor rapidez y también disminuye las hormonas del estrés, lo que promueve una salud óptima y reduce las posibilidades de enfermar.


Deporte: ¿lo amas o lo “odias”? Si eres de los segundos, empieza a quererlo un poquito ya que es uno de los hábitos más valiosos que podemos tener… La edad no es un factor determinante: lo verdaderamente importante es abandonar el sedentarismo.


Y no: no necesitas pasar largas horas en el gimnasio o correr media maratón para obtener beneficios. El entrenamiento debe comenzar de forma suave y controlada, ejecutando los ejercicios con una evolución gradual, sin forzar el organismo. En función de nuestras circunstancias personales y gustos podemos optar por cualquier variedad de ejercicios cardiovasculares y de fuerza.


También es importante realizar después estiramientos lentos y suaves para que los músculos se recuperen del esfuerzo y para que el ejercicio no dañe nuestro cuerpo. De este modo, el deporte será efectivo.


A partir del primer mes, cuando nuestro organismo ya se haya adaptado a la actividad física, podremos comenzar a aumentar la intensidad, si así lo deseamos.


Comer y hacer ejercicio van de la mano


Desayuna de forma saludable para empezar el día a tope de energía y sintiéndote bien. Si haces ejercicio por la mañana, levántate lo suficientemente temprano para terminar el desayuno al menos una hora antes de tu entrenamiento. Debes estar bien alimentado antes de empezar a entrenar.


Cuando se trata de comer y hacer ejercicio, cada persona es diferente. Por lo tanto, presta atención a cómo te sientes durante tu entrenamiento y a tu rendimiento general. Deja que tu experiencia te guíe para saber qué hábitos alimentarios previos y posteriores al ejercicio te resultan más convenientes.


Para que una dieta sea sana y equilibrada ha de contener todos los nutrientes y en las cantidades adecuadas para que una persona cubra todas sus necesidades y no tenga carencias. Es importante que se integre de una gran variedad de alimentos, que incluya frutas y verduras y que la proporción sea adecuada y moderada. Por último, pero no menos importante: debe diseñarse de tal manera que sea muy apetecible, sino probablemente se acabará abandonando.

En tu dieta puedes incluir nuestro Queso Berenguela, que destaca por su reducción en grasa y sal. Existen distintos formatos, así que elige el que mejor se adapte a tus hábitos y tu estilo de vida.


Recuerda, además, que los expertos en nutrición recomiendan consumir tres raciones de lácteos al día. Insistimos siempre en que una porción de queso concentra todas las propiedades nutritivas de la leche: calcio y proteínas de excelente calidad.


Esperamos que estas pequeñas y necesarias pautas te hayan resultado útiles para plantearte realizar algunos pequeños cambios que puedan mejorar tu estado de salud y tu bienestar general. Todo es empezar… Como dice el refrán “Roma no se hizo en un día”, así que poco a poco y con tesón, estamos seguros de que lo conseguirás.

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